
Eleonora con su madre en su casa de campo en Italia (1994).
Un momento tranquilo de la vida familiar.
¿Por qué escribí este libro?
La Médium Era Mi Madre
No crecí pensando que mi madre era “una médium”.
Crecí pensando que ella era extraordinaria.
Sólo años después de su muerte la claridad de sus sueños, sus advertencias y sus mensajes se volvieron imposibles de ignorar.
Lo que una vez descarté como intuición comenzó a reconocerse como algo estructurado, consistente y espiritualmente coherente.
Este libro no es nostalgia.
Es un testimonio de continuidad, de guía y de una presencia que nunca se fue del todo.
Quién era ella realmente
Mi madre era compleja, intuitiva y discretamente brillante: una mujer con una dignidad natural, una percepción aguda y un instinto para la verdad que rara vez le fallaba. Había algo de Lady Violet Crawley en su presencia: serena, incisiva y astuta sin esfuerzo, con un ingenio que nunca fallaba. Analizaba las situaciones con la precisión de una abogada penalista experimentada: atenta al detalle, impasible ante las apariencias y capaz de ver bajo la superficie mucho antes que nadie. Se movía con facilidad entre la sensibilidad de la vida obrera y la serenidad de la clase alta que tan naturalmente le transmitía, conteniendo fuerza y refinamiento sin jamás mostrar ninguno de los dos.
Ella vivía entre lo visible y lo invisible con la misma inteligencia constante que aplicaba a la vida cotidiana: nunca lo nombraba, nunca buscaba atención, simplemente se movía por el mundo con una claridad que otros a menudo malinterpretaban.
En vida su juicio era exacto y su intuición lúcida; en espíritu se volvió aún más clara.
En casa, reconocía estas cosas con ligereza, casi con picardía. A veces me llamaba su «Harry Potter», divertida por cómo soñaba, presentía o escuchaba algo antes de que sucediera. Era su forma cariñosa de reconocer una sensibilidad que había notado mucho antes de que yo supiera el lenguaje para comprenderla.
Su presencia —en la vida y más allá de ella— continúa guiando todo lo que escribo hoy.
Dentro del libro
Un relato preciso y sin filtros de fenómenos mediúmnicos reales vividos en una familia italiana: toda una vida de señales, mensajes y presencia espiritual que ya no se podía ignorar.
Un testimonio construido sobre la evidencia, la memoria y el Espíritu:
• Experiencias mediúmnicas auténticas descritas con precisión y detalle.
• Sueños que se desarrollaron exactamente como se muestran: predictivos, consistentes, imposibles de ignorar.
• Mensajes, advertencias y apariciones presenciadas a lo largo de décadas.
• Un aporte —y otros fenómenos espíritas— documentado con cuidado y certeza.
• El verdadero retrato de una mujer que vivió naturalmente entre dos planos de existencia.
• El viaje de una hija desde la duda y la confusión hasta el reconocimiento y la comprensión espiritual.
• Explicaciones espíritas entrelazadas con la experiencia vivida, aportando claridad a lo invisible.
• Y la inquebrantable continuidad del amor de una madre, una presencia que nunca se fue.
Esto no es folclore.
No imaginación.
No es una “intuición” mal recordada.
Es una evidencia constante, tierna e innegable.
El amor no desaparece.
Aclara.
Fortalece.
Continúa.
Y la madre que caminaba entre mundos continúa todavía.